Por: Manuel A. Velásquez Alvarado, Psy.
Hace unos días tuve la oportunidad de asistir a la proyección de la película “Pólvora en el Corazón” (2019) de la cineasta guatemalteca Camila Urrutia. Una película fascinante que ofrece una experiencia cinematográfica conmovedora y reflexiva. A través de una historia apasionante, la directora y el elenco, nos aproximan, de manera directa y fluida, a una realidad que se puede universalizar a realidades individuales latinoamericanas, contemporáneas, de una buena porción de los jóvenes y sus complejidades. Nos presenta, desde su narrativa, expresiones de la violencia humana (específicamente hacia la mujer) y su normalización, así como lo fallido de los sistemas de justicia, de la rabia por una venganza reivindicadora, pero también de la fragilidad de los vínculos humanos dibujados desde el contexto de la clase media baja (fácilmente replicable en casi todos los demás estratos sociales).
Esta película expone el machismo y la violencia abierta contra las mujeres en Guatemala (en realidad de una forma universal que aplica para cualquier país). También nos evidencia la ambigüedad del amor y de los vínculos en la juventud que nos hace vulnerables y frágiles, sin que esto necesariamente implique un juicio de valor. Es la narrativa de una situación humana. Nos aproxima a la realidad de la inseguridad ciudadana (doble para las mujeres), nos muestra las secuelas del trauma infligido por la violencia sexual y nos introduce al dilema de la justicia del ojo por ojo, frente a la frustración de un sistema de justicia fallido, dejando ver siempre cómo se asoma el deseo de estar mejor y de lograr algo mejor para la vida.

La relación entre las dos protagonistas es ambigua, tanto como lo es en la vida misma, propia de la adolescencia tardía y de un contexto donde la diversidad aún es castigada. Este vínculo, pese al erotismo presente, es casi inocente, ya que su potencia está en el sentirse acompañadas, queridas, respaldadas y validadas por una igual. Sin embargo, es la venganza la que se eleva a lo largo de la película, como una causa, hasta caer en un final que se resuelve con un realismo absoluto y trágico.
Una de las bondades de la película es su capacidad para retratar los conflictos sociales y humanos sin recurrir a la tentadora decadencia a la que otras películas recurren. “Pólvora en el Corazón” presenta audazmente la realidad de la violencia machista y su devastador impacto en la vida cotidiana de las mujeres. La película no se limita a mostrar los problemas, también explora algunas de las causas de estos conflictos y las consecuencias emocionales que tienen en los personajes principales.
Otro punto para destacar son las excelentes actuaciones de las actrices; logran transmitir emociones complejas y conflictivas de los personajes con autenticidad y emoción. Su actuación apasionada y fascinante nos mantiene completamente inmersos en la trama, creando una conexión emocional que persiste incluso después de que termina la película.
La dirección de Camila Urrutia se destaca con un estilo visual único y cautivador. A través de su enfoque estético, logra capturar la belleza y dureza del entorno urbano de Guatemala, creando una atmósfera inmersiva que refuerza los temas de la narrativa y su exploración.

A mi parecer, quizá poco letrado sobre el séptimo arte, “Pólvora en el corazón” es una película que deja una profunda impresión en el espectador. A través de su intensa narrativa y enfoque realista, Camila Urrutia alcanza a transmitir esperanza, resiliencia y amor ante la adversidad. La película nos provoca la reflexión en cuanto a la importancia de la compasión y la comprensión en un mundo de caracterizado por la violencia y desigualdad.
“Pólvora en el corazón” quizá no sea para todo público, me refiero a que no todos lograran conectar con la narrativa tan universal propuesta. Quizá para los ojos conservadores no es del todo accesible, pero me parece que todos deberíamos darnos la oportunidad de verla porque visibiliza realidades que no podemos negar.

